Mi madre y su yerno

Hola, mamá. Supongo que estás bien, ya que siempre has visto únicamente por tu bienestar. Me siento ahora a escribirte porque ya debes saber lo que pasa, mañana podría ser demasiado tarde. Narciso y Lupe tratan de subir a Roberto al auto, él no hace más que pegar cabezazos. Ya ha hecho sangrar a Narciso. Roberto se arrojó al suelo desde la silla de ruedas y buscó asirse de la tierra y de las piedras. Justo ahora veo que Narciso y Lupe tratan de sujetarlo pero Roberto está sacando fuerzas desde el fondo del alma. Sé que estarás pensando: ¿cómo? ¿Roberto en una silla de ruedas? ¿Por qué? No te lo conté antes porque te pondrías del lado de Roberto, como siempre. Pero hoy no tengo más remedio y quiero que lo sepas por mí, te lo mereces. Pobre Roberto, se siguió creyendo galán en esa piel de iguana vieja.

Hace más de un año, Roberto se largó con otra mujer. Cuando vino a la casa para recoger sus cosas, estaba borracho. Yo veía la tele y comía palomitas en la sala. Ni lo había volteado a ver. Pero él, serio, achicando los ojos me dijo: <<pinche vieja, no sé por qué te he soportado tanto, si ni pa’mujer ni pa’darme hijos me has servido, me voy con una verdadera hembra, no voy a desperdiciar lo que me queda de vida con un remedo como tú>>. Juicios con los que tú estarías de acuerdo, mamá.

Me levanté del sillón y miré hacia la calle. Lo esperaba una mujer joven y guapa, de caderas anchas, vestida con falda corta. Me reí y le dije <<¿estas pendejo, o qué?, ¿crees que esa mujer te quiere por quien tú eres? Estas viejo, ¿no te das cuenta que lo único que le puedes dar es lástima y dinero?>> No había terminado de decir dinero cuando Roberto se me fue encima y me pegó un puñetazo que casi me revienta el ojo derecho. Me tambaleé y me caí de espaldas. Ese es tu yerno, mamá. Ahora Roberto se arrastra con los codos por el suelo para meterse debajo del carro. Ojalá pudieras ver lo ridículamente indefenso que parece mientras intenta evitar que lo suban al coche. Narciso lo observa y le pide que se calme, lo llama don Roberto. Lupe prefiere encargarse de meter las maletas en la cajuela.

Que Roberto se largara fue un alivio para mí. Ni lo había querido, ni jamás lo había deseado. No podría. Nunca te perdoné, mamá, que por convenenciera y ventajosa me forzaras a casarme con Roberto para salir de tus apuros. Aún me retumba en los oídos tu voz aguda y chocante repitiendo esa frasecita impertinente <<me hubiera casado con Roberto y no con el mediocre de tu padre, que en paz descanse>>. Con tus artimañas me convenciste para casarme con el viejo: <<hija, ahora tú tienes la oportunidad de sacarnos del hoyo, no seas mensa>>.

Ojalá tú te hubieras casado con él. En lo único que me apoyaste fue en no tener a su hijo. Me acosa tu cara de hipócrita afligida cuando yo estaba tendida en la casa de la comadrona para que matara esa cosa que tenía adentro. Tu verdadera preocupación era que dejaras de recibir cada mes el dinero que Roberto te destinaba y yo te hacía llegar. Ahora Narciso está jalando a Roberto por la cintura pero éste se ha enganchado como culebra a una llanta del carro. Lupe quiere convencerlo de que se suba al coche. Roberto grita, maldice. Te recuerda, mamá. A mí me llama traidora y puta.

Liberada de Roberto vi la oportunidad que estaba esperando para cambiar mi vida. De ser auténtica. Al poco de irse Roberto quise viajar y decidí buscar a Clarissa, de la preparatoria. La hija de la nena Soto, la chica blanca de pelo largo hasta la cadera que iba a visitarme a casa, para platicar y escuchar música. A la que por cierto le chuleabas las piernas, ¿te acuerdas?

No me fue difícil localizar a Clarissa. Vive en Argentina. Le escribí. Tuve suerte, mamá. Clarissa también se estaba separando. Le propuse volver a vernos y acordamos que yo la visitaría. Pero el día de mí vuelo a Sudamérica al cabrón de Roberto se le ocurrió aparecerse otra vez en mi camino: la policía me llamó para decirme que él estaba grave en un hospital: fue encontrado casi muerto en una casa abandonada de un pueblo perdido en Veracruz. La mujer con la que se fue y su verdadero amante le tendieron una trampa. Como no consiguieron vaciar su cuenta de banco y el tacaño no llevaba consigo dinero suficiente, lo dejaron sin manos ni pies. Ahora tiene unos horribles muñones con los que intenta evitar que lo suban al coche, pero Narciso ha logrado controlarlo. Lo tiene abrazado. Parece un reo sometido por un policía. Lupe entra a la casa, quizá para decirme que por fin lo han conseguido. Le ordeno que suba la silla de ruedas al carro.

Por culpa de Roberto tuve que cancelar mi viaje, mamá. Además, pensé que no tardaría en morir. Los médicos me dijeron que estaba muy mal. Pero el pinche viejo resultó más correoso que un tlacuache y se recuperó en unos meses: si antes ya era terrible vivir con él, estos meses han sido un infierno. Gracias a Dios encontré a Lupe y a Narciso que se han hecho cargo del inútil. Ni orinar puede solo. Nada que te resulte ajeno. Narciso me hace una seña. Me indica que Roberto ya está bien amarrado en el asiento trasero del auto.

Salí a despedirme de Roberto. Le quería devolver el puñetazo que me dio aquella noche pero preferí decirle la verdad. Un puñetazo en el ego siempre duele más. Creyó que viviríamos así, en la resignación de esta vida que en el fondo tú y él fabricaron. Tú también creíste que siempre viviría bajo el yugo de su dominio. Y no, mamá. Pero quiero dejarte tranquila. Aunque las cosas se hayan dado de este modo, aunque la vida haya dado tantas vueltas, yo estaré bien y tú seguirás disfrutando del dinero de Roberto. Pocos días después de que recibas este email Roberto llegará al asilo contigo. Supongo que te dará mucho gusto cuidarlo. Ahora si es todo tuyo. Si su dinero da para que te aseen a ti, dará para que le limpien a él la caca que no puede limpiarse solo. Yo iré volando hacia Argentina. Sin ti y sin Roberto podré gozar de las hermosas piernas de mi querida Clarissa.

Tu hija, Silvia.


Francisco Argüelles, nació en Ciudad de México en 1983 y a los pocos días fue llevado a Huejutla Hidalgo, donde vivió hasta los 18 años, por lo que él se considera un Huasteco de cepa. Se dedica a la investigación en el área de ingeniería de yacimientos petroleros. Actualmente reside en Austin, Texas.

Cuento ganador del tercer lugar en el II Concurso Internacional de Escritura Creativa de Skribalia (Cuento), fallado en Enero de 2018.

 

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