Recuerdo de un antiguo hogar, por Elizabeth Prieto

Les compartimos este poema de nuestra alumna, Elizabeth Prieto (Ciudad de México, 1991) que ha cursado “Mi primer taller de poesía” con Lauri García Dueñas y otros talleres en Skribalia.

Recuerdo de un antiguo hogar

Elizabeth Prieto

Recuerdo de un antiguo hogar que,
desde lejos,
miraba una cubierta de piedras enérgicas
casi preparadas para derrumbar el sigilo.

A través de su rosetón traslúcido,
revelaba sucesiones impalpables,
atisbé un movimiento ligero detrás del ventanal,
y sentí una inspiración involuntaria para quedarme,
invitada por el reducido telón que cubría la barbaridad solitaria
de los pedazos de cielo anaranjado.

Ya casi me alejaba del sonoro rosado del cerrojo,
atado sobre los escombros de los recuerdos,
pero el camino pétreo no quería que llegara en el momento calibrado.

Para guardar los recuerdos que no imaginaba conservar,
como la montaña besa a la luna,
así me quedé con el recuerdo más profundo,
como los hijos de las palmeras en la estepa.

Para redimir los recuerdos que no me hacían feliz,
como las joyas de las almas huidas
sobre el desierto exiguo,
así mantuve el recuerdo.

Para rescatar los recuerdos sin gracia,
que hoy me mantienen infranqueable,
como el sol se mantiene firme sin su gravedad,
así mantuve el recuerdo abochornado.

Qué suelo tan hueco del cual florecen dádivas de maldad
que después se convierten en verdad.

Siento cómo el viento habla
bajo mis oídos de espiral,
como llevando el manantial al desagüe.

¡Ay! qué profundos recuerdos de este antiguo hogar,
que al consumir su primera visita ya quiere diluir
las pequeñas calamidades que mostraron
su ausencia antes de su presencia.

Pero no será tan fácil comulgar a causa de su ardor voluble,
como la rosa podrida con ramas sin espinas.

¡Ah! qué dulces recuerdos de este antiguo hogar,
porque el intento en descubrir mi verdad,
se desvaneció como hielo en gotas sobre mis pupilas.

Hogar, me miras como desolado detrás de tus ventanas,
porque tus recuerdos fueron la abstinencia de mi vida,
observo el enjambre de tu eco oscuro
deslumbrado por luciérnagas incansables.

¡Ay! qué relevante y ambiguo recuerdo tengo
de lo que este antiguo hogar es ahora,
porque tu intención marginada se plantó sobre mi espalda,
sobre el pedestal de mi postura de lirios,
la fuente donde brotan las espinelas adecuadas.

¿Ya viste?, aquel monte censurado de árboles,
cuyo pedregal no se sacia del calor.

Los recuerdos profundos buscan deshidratar mi razón,
como los diamantes de carbón aparecen sobre collares agudos,
y las hojas de otoño son como el polvo en diamantina.

Y, ¿por qué a mí?, preguntó el calendario,
asustado por los cuervos desvalidos bajo la nieve

¿Acaso no pueden ver la delicadeza de su caterva?,
así es el recuerdo de un pasado sin su futuro,
porque los cuervos no saben andar en su propia vereda.

Recuerdos sombríos creados solo para desintegrar,
como perlas en los cuerpos blandos.

El llanto del engendro fastuoso es regodeo,
que afina sin más ímpetu el secreto enceldado,
como el recuerdo yermo que nació vasto.

Así como es vasto, cuando de lo profundo resulta yermo,
las burbujas aovadas quieren salir a relucir en los espacios
y el vestíbulo las espera.

Los recuerdos fríos
me quieren dejar la polifonía de las campanas
que retumban sobre mí,
pero con la gracia singular de una mariposa diurna que atrapa
los sonetos de la noche.

El cántico invernal y volátil,
así como me deja, me lleva,
con su ensueño de frescura
que atraviesa mi alma,
pero después,
la calumnia es azote de oro.

Así es mi recuerdo amargo, como glóbulos de fuego
que flotan en el aire y explotan sin dirección,
como los ojos dispersos,
sobre el abanico exótico de un ave galliforme.
Me miran, pero no me buscan.

El recuerdo de este antiguo hogar,
solo permaneció para mostrar
la minuciosa conversión de su antiguo valor,
como el brote muestra siempre la revelación de su fruto.


ELIZABETH TENORIO (NAYANA)

(Ciudad de México, 1991)

Su pasión por la escritura comenzó a sus 22 años de edad, pero al paso de sus experiencias se ha mantenido escribiendo textos poéticos, poesía, crónicas y cuentos. Elizabeth también es bailarina profesional de danza árabe y estudiante de Comunicación. Sigue a Elizabeth aquí.

Mi primer taller de poesía con Lauri García Dueñas en Skribalia

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