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Perfil

Nombre

Susana Bautista Cruz (Ciudad de México, México, 1971)

Vive en

Ciudad de México

Trayectoria

“La poeta canta a su amada con los versos de los poetas latinos Petronio, Apuleyo y Ovidio, quienes hicieron las glorias de Roma, la capital del mundo antiguo. Y esta tradición se enriquece con la poesía del rey Nezahualcóyotl, cantor de flores. Susana Bautista reclama estas tradiciones como propias. Sus versos a la Mujer de Manos Suaves y Cuerpo Tibio son un eco de una memoria ancestral”. Ernesto Reséndiz Oikión

Estudió Derecho y Letras Modernas, cuenta con una especialidad en Derechos Humanos y una maestría en Derecho en la UNAM. Fue becaria del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, donde colaboró durante una década en las Jornadas Lascasianas Internacionales, dedicadas al estudio y defensa de los pueblos indígenas y afroamericanos.

Alterna su residencia entre la Ciudad de México y la comunidad mazahua de Rioyos Buenavista, a la que pertenece, del municipio de San Felipe del Progreso, estado de México.

Ha publicado cuento, poesía y ensayo jurídico. Rõma es el título de su primer poemario.

Actualmente colabora en la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Idiomas

Español e Inglés

Premios

En sus estudios de licenciatura y maestría obtuvo varios reconocimientos universitarios como:

-Primer lugar en el VIII Premio Anual de Servicio Social Gustavo Baz Prada, en el área de extensión y difusión cultural (1993)
-Mención honorífica por su participación en ensayo jurídico: Los Derechos Humanos y los jóvenes en el Estado de México (1999), convocado por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México y el Instituto Mexiquense de la Juventud.
-Segundo lugar en el concurso de Ensayo Académico: Derecho y libertad convocado por la Facultad de Derecho de la UNAM (2013); Primer lugar en la materia de Investigación y Expresión Jurídica en la Maestría de derecho de la UNAM (2013).

Redes Sociales

Facebook: Susana Bautista Cruz
Twitter: @liibianebi

 

Testimonios

“Un anagrama. El nombre acariciado en los labios de la amante, repetido infinitamente como un conjuro: “Te llamabas días en que fui feliz”, dice la narradora extraviada. Susana Bautista Cruz nos obsequia con Rõma (2014) la bitácora que reúne cada una de las estaciones de la peregrinación a la ciudad adorada, de la romería a la urbe divina, de la andadura por el laberinto de la memoria”. Ernesto Reséndiz Oikión, Todos los caminos

“Sobre ese hilo de tiempo transcurre la anécdota fragmentada de esta bitácora poética: infancia en la colonia Roma, encuentros y desencuentros en el Metrobús, moras en el Espacio Escultórico, paseos ciclísticos en Reforma. La atemporalidad de la poesía hecha tiempo. Tiempo y ciudad tejiéndose como el dibujo central de la plaqueta, del que cuelgan, incitantes, dos llaves; una a cada lado. ¿Y qué es lo que hay que abrir sino ese tiempo, único, apresado en la memoria? El tiempo circular al que se refería el gran poeta; ése en el que hoy es ayer y mañana al mismo tiempo, una vez y otra vez y otra vez más”. Odette Alonso, 
Carta desde Rõma 

“Al final, el amor permanece flotando en medio de una incertidumbre que no sabe si la Mujer de Manos Suaves y Cuerpo Tibio ha sido real o no, si la fabulación surge de la memoria o del ensueño; al final lo que importa es que en esta ciudad el amor de algún modo ha llegado a ser y por eso se celebra y se reinventa”. Karla Marrufo Huchim, Nota sobre Rõma

“El [des]amor es una insolencia, una furia, algo demasiado abrupto. Eso creo. Pero en las páginas de Rōma la autora canta a la altura de un solo riesgo: defender con nostalgia el cuerpo que no se ve. Lo real imaginario. Todo lo que el sueño contiene. La Mujer de Manos Suaves y Cuerpo Tibio existe. Con su “gran pequeña tragedia interior”, Susana Bautista Cruz la nombra y la funda en la noche despierta, donde afuera es adentro, donde el desasosiego y la serenidad alumbran las paredes de la casa”. Daniela Camacho, A Rõma se entra desnuda para decir lo inasible

“La prosa de Susana Bautista Cruz se construye con innumerables imágenes nacidas del deseo, en el insomnio, ubicadas en el muro del recuerdo…, es el aletear del colibrí repartido en trozos de un espejo que enmarcan su nombre, el de Susana, la que pertenece a la palabra para, también, recorrer la llaga del dolor y el contorno del sueño que es zozobra y, a la vez, fe. Y de modo paralelo es mujer, la que sabe gozar sobre las manos suaves de la mujer, la que se reconoce en el cuerpo tibio que terminará por fundirse en uno solo, y quien pone los labios en la boca de la memoria para que ésta sea abrigo de la poesía, la que reviste Susana Bautista Cruz en Rõma, la patria de la infancia, colonia de sueños, sitio de encuentros, memoria y deseo.” Ricardo Muñoz Munguía, Rõma

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