La verdad de los signos del amor: Alexis o el tratado del inútil combate

Por César García Soria

Un hombre, sin saberlo, nace y es condenado a vivir. Nace y aprende que en el lugar en el que vive estará expuesto a convivir con otras ideas, con otras personas. Ese hombre llamado Alexis y que tiene voz narrativa gracias a la escritura de Marguerite Yourcenar, cuenta su historia en un grito ahogado y en el que los sentimientos estallan al por mayor. La voz es sombría pero inmediatamente liberadora; como si en ella, todo sentimiento de rencor se fuera apagando con cada confesión y recuerdo.

Yourcenar nació en Bruselas en 1903. Novelista, traductora, dramaturga y ensayista, su voz literaria cumple el fin del arte: evidenciar la verdad de los seres humanos y lo que les rodea a través de un recorrido por el pasado, la historia, el presente, lo lejano y lo eterno. Su primera novela fue publicada en 1929 aunque previamente había realizado traducciones al francés de Las olas de Virgina Woolf, una novela de Henry James y obras de Yukio Mishima. La novela que la catapultó al éxito fue: Memorias de Adriano publicada en 1951 y en la cual, el género epistolar en la novela se convertiría en una de sus grandes obsesiones.

Alexis o el tratado del inútil combate, la primera novela publicada y escrita cuando Yourcenar tenía apenas veinticuatro años se sucede en un territorio desconocido, en un país que ya no existe. Es una carta íntima, reveladora y poética. La historia de Alexis, su explicación y disculpa para Mónica, transcurre como un lamento. No basta que el tema sea complicado para ésta y otras épocas. Todo lo que Alexis hizo por Mónica se vuelve, en su confesión, nada más que mentiras o muy probablemente en la verdad detrás del amor.

La novela comienza con palabras rotundas, con la idea constante de que la escritura, puede ser insuficiente para quien la pone como un ejercicio de liberación: “He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más […]. Si es difícil vivir, es aún mucho más penoso explicar nuestra vida”.

En el transcurso de la novela identificamos un ejercicio (auto) biográfico, en el cual se reconoce el cariño impedido, el placer que es acompañado de la culpa. El compromiso que alguna vez sentimos por el amado y el difícil desapego que la vida construida en una mentira trae consigo. “No es difícil albergar pensamientos admirables cuando están presentes las estrellas. Es más difícil guardarlos intactos durante la pequeñez de los días; es más difícil ser ante los demás lo que somos ante Dios”.

El relato de Alexis conserva —incluso para la propia autora tal como lo revela en su prólogo a la novela en 1963— su actualidad e incluso puede ser de utilidad para algunos. Durante la lectura del relato sabemos de algo que se nos presenta tal como el inútil combate de nuestro protagonista. Yourcenar no necesita ser explicita para que nosotros sepamos que algo está en un detraimiento de la realidad que nos quiere conducir a la verdad: Alexis tiene que confesar algo y tiene que hacerlo de una vez por todas.

Como la vida misma, esta novela es un constante quiebre. Alexis acude a su liberación poniendo en duda el hecho de que la sensualidad y sus gustos tengan que darse de manera heteronormativa. Rompe con la imagen de un pensamiento dogmático de cómo tendría que ser ejercida la sexualidad y el placer. El protagonista de esta novela no es la representación del poder. Es, por el contrario, la representación del miedo y la represión en el sentido de la sexualidad y la experiencia sensible.

En este libro, también se evidencia el estado de arte, de la creación de un aparato literario que permite que los personajes adquieran sus propias voces. La propia Yourcenar confiesa que al menos, para ella, sería casi imposible darle una voz literaria al personaje de Mónica, la esposa del protagonista, en lo que podría ser una posible respuesta a la carta de Alexis.

Quizá, el estado de confesión de la homosexualidad en el hombre, es más fácil para él pues se ve desde lo masculino. Y por el otro lado la homosexualidad femenina puede que sea más difícil y por lo tanto, también lo sea cualquier confesión que se dé desde la perspectiva femenina de las cosas. Los tiempos ya nos lo han demostrado así muchísimas veces.

Más allá de esas nociones de género, esta novela también nos permite conocer el estado de los inútiles combates que se dan siempre en la formación de una vida de pareja. No importa si se está confesando la homosexualidad a ultranza de la relación. Lo mismo los matrimonios pueden ver infidelidad de parte de su pareja o también, un adiós en el que se deja entrever el final del cariño de cuando habían iniciado su relación.

Al final, Alexis también es una clara reminiscencia a la poesía de Rainer Maria Rilke como la misma Yourcenar lo explica. “¿Cómo sujetar mi alma para / que no roce la tuya?” se pregunta el poeta checo en “Canción de amor”. La novela es un cultivo de textos. Incluso podríamos encontrarnos con Proust y En busca del tiempo perdido en el tomo 1 “Por el camino de Swann” en el que en la segunda parte, conocemos ese amor de Swann que no va más que a la verdad detrás del amor que el protagonista experimenta.

¿Qué querría descubrir Alexis sino decirse a sí mismo que los signos del amor nos conducen siempre a la triste y devastadora verdad de las cosas? Ni Mónica ha amado a Alexis como él la ha amado a ella. Este libro es para todos: para parejas, para gente que quiere confesar su homosexualidad, para la gente que quiere atraparse en esas historias desgarradoras que rescatan lo humano en un relato simple en el que las palabras están siempre en el lugar en el que tienen que estar.

Alexis o el tratado del inútil combate, desgarrador en su forma, en su fondo, en todo lo que él constituye como construcción de arte del género literario es un homenaje a las transformaciones que tienen lugar en la vida anímica de cualquier ser humano y de su propio cuerpo. Es una apuesta por inaugurar modos de vida que sean y tengan lugar mediante voces propias y que explican lo fugaz del deseo humano.

Bibliografía: Marguerite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate, Alfaguara, México, 2015

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