La biografía como signo de diversidad: Entrevista a Eduardo Limón

Por: Dulce María Ramón

 “Me maravilla ver como somos en tantas formas distintas. Y uno de los reflejos más contundentes y tangibles de que somos diversos es la biografía”

Sobre la trayectoria profesional de Eduardo Limón en el medio cultural podemos decir mucho: colaborador en el periódico Excélsior al igual que en las revistas: Nexos y la edición latina de Le Monde Diplomatique, en la emisora W Radio tiene colaboraciones en distintas emisiones, en  www.puentes.me, conduce el programa Un libro para el fin, donde muestra novedades editoriales,  de la misma manera  fue conductor del programa cultural Triángulo de Letras en el canal 22. Recientemente colabora en la publicación digital Animal Político, con su columna Historias de Limón. Al mismo tiempo, su trabajo ha sido reconocido con varios premios de gran relevancia: el Premio Nacional de Locución, el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español. entre otros.

En Skribalia imparte un Taller de autobiografía novelada, este fue el pretexto para poder conversar con él. La cita fue a medio día en un café de la colonia Condesa. Ahí entre café, cerveza y una dona de chocolate, charlamos  sobre  el cómo llegó  —sin querer— al medio cultural, y también sobre el porqué le apasiona impartir el Taller de autobiografía novelada.

 

¿Cómo llegó a tu vida el gusto por la lectura?

Mis papás tenían la costumbre muy heredada de la provincia ellos son de Veracruz de comprar el periódico todos los días. Así me formé leyendo los periódicos desde que comencé a leer, seis o siete años. Era verdaderamente un deleite hacerlo, sin querer se vuelve una costumbre que disfrutaba mucho.

¿Tuviste en algún momento la disyuntiva de dedicarte a una carrera más enfocada al periodismo cultural o realmente estabas convencido de que el diseño gráfico era tu verdadera vocación?

Me sigue gustando mucho el diseño gráfico, pero por alguna razón algo había en el periodismo que me llamaba mucho la atención. Siempre he tenido esa duda, no sé por qué terminé estudiando diseño gráfico. Lo ejercí muy poquitos años. En realidad toda mi vida me he dedicado a lo que tiene que ver con la cultura. Sin tener la formación académica me he hecho tanto en el periodismo como en lo literario y fue en la calle, en las redacciones o mirando en la forma en que trabajan algunos colegas, como me apasionó éste oficio.

¿Qué leías de los periódicos?

 La primera sección, la parte de espectáculos y también donde se anunciaban los horarios de  las películas en los cines, en esa parte había mucho trabajo de diseño en las marquesinas,  porque prácticamente eran cada una hecha una por una. Ahí muy posiblemente comenzó a nacer el gusto por el diseño.

¿Cuál fue el momento en que llegaste al mundo de la cultura como periodista?

Yo tenía veinte años de edad y la gran inquietud de acercarme a gente que admiraba, pero sin tener que parecer un fan. Yo veía que esa era una de las formas más comunes, pero quería hacer algo distinto. Entonces se me ocurrió actuar como si fuera un reportero de cualquier revista cultural, y así me acercaba a personajes que yo admiraba solicitándoles una entrevista. Todas las sacaba al hilo. Además, no había mayor ambición, ni de publicarlas ni  mostrarla por lo menos a los amigos, era solo el darme el gusto de charlar con las personas que yo admiraba. Guardé los cassettes y, después de un tiempo, unos amigos que estudiaban en la Facultad de Filosofía (UNAM) a los que les habían dado un espacio en una revista cultural, me preguntaron si yo tenía un texto o algo para poder publicar en ese suplemento. Les dije que sí y pues les mostré las entrevistas. Fue la entrevista a Guillermo Briseño la que se publicó. La tengo enmarcada en mi estudio, por ser la primera entrevista que publiqué. Nunca olvidaré la fecha: 8 de abril de 1991, en el periódico El Nacional. Desde ese momento quedé señalado en el medio cultural.

¿Cuál ha sido la biografía más cautivante que has leído?

Hay muchas, pero te voy a nombrar las que me han cimbrado. Por ejemplo, la que me convenció que yo quería compartir un cúmulo de ideas a través de un taller, fue la biografía de Keith Richards, cofundador de los Rolling Stones. Su libro apareció en el año 2010 y tiene un nombre simple pero al mismo tiempo seductor: Life. Antes hubo otras, la de Luis Buñuel, Mi último suspiro (1982), es una fabulosa biografía. Al leerla entiendes porque Buñuel  era un gran artista.

Por otro lado, está la biografía de Bernard Sumner  uno de los fundadores de  Joy Divison  y New Order, que se llama: New Order, Joy Division y yo (2015)  Es una biografía escabrosa, raída, gris. Y las cosas que él platica hablan de cómo formó su carácter. Es el ejemplo más palpable de que somos seres diversos y que está bien padre que lo seamos. Sumner, tuvo una infancia terrible, su madre era paralitica y lo trataba con total desprecio. Él con los años aprendió varias cosas de su mamá. Bernard lo fue comprendiendo y, años después, cuando él sufrió de depresión clínica, pudo entender la condición de su mamá y la perdonó. Así lo cuenta en el libro.

Hablas de la diversidad entre los seres humanos como un factor importante, ¿por qué lo crees así?

Me maravilla ver cómo somos en tantas formas distintas. Y uno de los reflejos más contundentes y tangibles de que somos diversos es la biografía. La consigna biográfica de los hechos de nuestra vida. Esto magnifica nuestra diversidad.

¿Tus alumnos en el Taller de autobiografía novelada se dan cuenta de este fenómeno al ir trabajando en su biografía?

Sí, por supuesto. Y es verdadera magia. Es un proceso, pero tiene un gran valor para cada uno de ellos.

Existen momentos trascendentes en el todo taller de escritura creativa, ¿cuál sería uno de ellos en tu Taller de autobiografía novelada?

Hay una parte del taller en la que yo les pido a los talleristas que lean su texto frente a todos los que componemos grupo en voz alta. Si lo hacen con concentración y con la seriedad que el tema amerita, esos talleristas se llevan una gran enseñanza que alcanzan los escritores que llevan la misma técnica: se escuchan por primera vez. No es lo mismo el diálogo  abstracto que  estableces cuando estás escribiendo y miras lo que estás consignando en la pantalla o en la hoja, a lo que después de un tiempo relees, mucho más si es ante un grupo de personas.

¿De dónde nace tu inquietud de impartir el Talleres de autobiografía novelada?

Me di cuenta de que tengo muchos años leyendo biografías y autobiografías, y que el viaje de vida de estos personajes es un viaje que me apasiona tremendamente. Me percaté de que ¡toda persona!  subrayado y con mayúsculastiene una historia que se convierte en algo único e interesante, y eso es algo que me atrapa y me incentiva. Los invito a participar en este taller, no hay distancias, gracias a www.skribalia.com.

0 responses on "La biografía como signo de diversidad: Entrevista a Eduardo Limón"

Leave a Message

X