Genji y Suzuki (cuarta parte)

Por Acintlali Vázquez Minor

4. Noche de sorpresas

“No podía ser él, ¿o sí? Hay muchos chicos que entran al club, pero no pudo ser él… ¿cierto?”.  Suzuki estaba paralizada. Se había metido tanto en su mundo de música que no había notado la probable presencia de Genji. Si él descubriría su secreto, el ser una estrella de jazz a los 16 años y trabajar en un club, tal vez arruinaría su futuro como músico.

Trataba de tranquilizarse mientras trataba de recordarlo. “Genji es alto, delgado, de pelo negro, tiene un corte tipo honguito, algo ridículo si me preguntan, pero en él se ve muy bien, ¡Carajo!”. Golpeó la pared del baño mientras se preparaba para salir, afortunadamente estaba sola. Se había sonrojado porque había pensado en su postura como modelo cuando hablaba con las chicas o cuando bromeaba con su amigo Suzaku en el almuerzo.

“Regresa, Suzuki, regresa”. Suzuki sudó nerviosa. “Es probable que él viniera de otra escuela, es posible”. Se tranquilizó y salió del baño. La misma figura delgada y esbelta que la había alterado la estaba esperando. Estaba recargado sobre la pared con una pierna doblada hacia atrás y sus manos cruzadas.

—Vaya, vaya. Mira que es la mismísima Furukawa Suzuki, la que hace a la gente llorar con su piano —Suzuki miró petrificada a quien sería su compañero Genji.

—¿Co- cómo me encontraste? ¿Cómo supiste que era yo? —Suzuki no se lo podía explicar y dejó caer su mochila.

—Bueno, fue una casualidad, pero no te preocupes, no voy a revelar un secreto tan interesante como éste —Sonrió Genji al recoger su mochila con su instrumento y amenazaba con lanzarlo al suelo.

“¡Ese demonio! ¡Me las pagará!”.

—No te preocupes, tu sax estará a salvo. Tan sólo quiero que me hagas un favor, y me acompañes a donde yo quiera esta noche.

—¿Qué? —Suzuki lo miró extrañada. ¿Por qué Genji pediría algo tan simple y sencillo como acompañarlo?. Por un momento pensó que se refería a un hotel, pero algo en su instinto le dijo que solamente quería platicar con alguien.

—Bien, ¿a dónde quieres ir?. Conozco esta área muy bien —Preguntó Suzuki.

—A un lugar donde no me aburra. De lo contrario, revelaré tu secreto —Contestó Genji con una sonrisa diabólica que irritó a Suzuki.

—Bien, vámonos. Vamos a comer porque tengo mucha hambre. Ahí me dices qué quiere la señorita Genji —Propuso sarcásticamente; esperaba una respuesta inmediata pero no la consiguió.

Genji se acercó a Suzuki y le puso su brazo en los hombros de la joven. Suzuki no sabía si enojarse o sonrojarse.

—¿Acaso sabes la cantidad de calorías que estás a punto de ingerir? —Los dos estaban en un restaurante de comida rápida. Genji estaba bastante alterado porque Suzuki estaba por comer una hamburguesa grande.

—¿Te importa? Como si hubieses hecho algo más que mostrar tu cara bonita —Contestó Suzuki y dio un gran bocado.

—¿Y tú que sabes? Apenas llegaste y ya te crees la sabelotodo, ¿no?

—Pues no lo sé todo, pero sé que te sientes solo —Dio otro bocado grande.

Genji se quedó callado. Por mucho que odiara las contestaciones de su compañera, tenía razón. Odiaba darle la razón a alguien. Después de un silencio incómodo, Genji le preguntó a Suzuki.

—¿Cómo era tu vida en Estados Unidos?

—Todos preguntan lo mismo. Era bonita —La chica resopló al tomar un sorbo de refresco.

—Me refiero a que eres más feliz aquí. ¿Si pudieras regresar, lo harías? —Preguntó serio Genji.

—Tal vez. Y tú, si pudieras ir a algún lugar, ¿a dónde irías? —contestó mientras masticaba lentamente.

—No lo sé.

—¿O con quién irías? —Se limpió la boca con una servilleta.

Genji se quedó callado. Suzuki le ofreció a Genji la mitad de sus papas francesas.

—¿Sabes? Regresaría a Estados Unidos a tragar más papas. ¡Esto es una miseria! —Dijo la chica al empujar la charola lo largo de la mesa. Genji se carcajeó. Suzuki estaba aliviada de conseguir una reacción genuina de su compañero.

—Bueno, no sé qué quieras hacer, no te conozco y la verdad no creo que nos dejen entrar a la mitad de los establecimientos en este distrito, siendo menores de edad. Te propongo que caminemos y platiquemos de lo que sea. Total, mañana fingiremos que no nos vimos.

Genji no estaba muy convencido, pero aceptó.

—Muy bien, ¿hacia dónde vamos? —Preguntó Genji.

—Donde sea, sólo camina —Suzuki jaló a Genji del hombro hacia la derecha y caminaron por varios minutos en silencio.

—Tocas muy bien, Suzuki.

—¿En serio? Muchas gracias. Aprendí desde niña.

—Me lo imaginé, nadie que yo conozca sabe tocar así. ¿Fue tu padre o tu madre quien te hizo aprender?

—Fueron los dos. Mi madre estuvo en Estados Unidos como estudiante de intercambio y conoció a mi papá en un bar en Nueva Orleans. Tenían la ilusión de formar una banda familiar de Jazz. ¿Puedes creerlo? —Se rió Suzuki. Genji vio un brillo especial en los ojos de su compañera al hablar de su familia.

—Entonces aprendiste por tu papá.

—Sip, me enseño desde que tengo memoria. Me hubiese gustado formar un trío con mis hermanos, pero desafortunadamente mi madre murió antes de que pudiera nacer alguno de ellos.

—Lo siento.

—No te preocupes, fue algo difícil de superar, sobre todo porque mi padre tuvo que mantenerme y criarme. Pero nunca se rindió.

—¿Entonces tu padre era el que tocaba el piano?

—Oh no, él solo es un amigo de mi tío, el dueño del lugar. La verdad es que mi padre murió hace unos meses de cáncer —Siguieron caminando, Genji no sabía qué decir—. Pero no te preocupes, sé que mis papás estarían muy contentos, viéndome tocar. Pasé muchos momentos agradables con ellos, y siempre los llevo en mi corazón.

Genji sintió compasión por su compañera y simplemente le pasó la mano sobre su cabeza.

—Ahora es mi turno. Vamos por un helado.

—¡Perfecto! —Contestó Suzuki.

—¿Y que hay sobre tus papás, Genji?

—No hay mucho que decir. Mi padre viene de una familia muy importante de empresarios y se casó con mi madre, que trabajaba en una de sus empresas. Por supuesto que la familia de mi padre no estaba de acuerdo con ello, y se la pasaron haciendo la vida imposible a mi madre. Mi madre murió cuando yo nací, y desde entonces, he crecido solo. Fin de la historia. Suzuki notó el tono agresivo de la última frase. Genji continuó.

—Mi vecina Fujitsubo-san siempre me ha ayudado. La conozco desde que tengo memoria. La pareja se acercó a un parque y en las personas que caminaban, Genji alcanzó a notar la figura de una mujer bastante parecida a su vecina Fujitsubo. Después de reconocerla, estaba a punto de acercársele para presentarle a su nueva amiga Suzuki, cuando vio que una figura masculina se acercó hacia a ella para abrazarla y besarla.

—Vamos a otro lugar, esto está lleno —Jaló a Suzuki en dirección contraria, cuando la voz de aquel hombre habló.

—Hikaru, ¿eres tú? —Genji estaba totalmente petrificado. Suzuki no había entendido en lo más mínimo lo que había sucedido. Antes de que ella reaccionaria, Genji tomó de la mano a su compañera y salieron corriendo por varios minutos. Terminaron en una banca a los límites del parque.

—Genji, ¿conocías a esa pareja?- Suzuki sintió la obligación de ayudarlo a expresar algo que había guardado por mucho tiempo.

—Desafortunadamente —Contestó secamente.

—¿De dónde? ¿Quiénes son? – Siguió preguntando un poco ansiosa.

—No me preguntes. No quiero decirlo.

—Pero…

—¡NO quiero decirlo! No te metas en lo que no te importa, ¿ok? —Suzuki se molestó.

—¿Que no me meta? Yo te conté la historia de mi vida, que tampoco te importa, pero lo hice porque te tengo lástima Genji Nimura, y no creas que no te lo voy a permitir porque…

—¿Genji Nimura? —Interrumpió Genji y se empezó a reír.

—¿Y ahora te ríes de mí? ¡Esto es el colmo! Vas a ver, que…. —Suzuki empezó a

replicar en voz alta y amenazaba con tirarle su helado.

—Ya, ya. No te enojes. Me río porque crees que me llamo Genji Nimura.

—¿Que no te llamas así? —Suzuki se detuvo.

—No, me llamo Hikaru Nimura. Genji es mi apodo que tengo desde hace mucho tiempo. Es que… jajaja —Siguió riéndose el muchacho, pero al notar que la chica todavía no había entendido el origen de su apodo siguió riéndose. Ya más serio, Genji habló.

—¿No sabes, verdad? ¿Genji Monogatari? Genji Monogatari es una novela. El personaje principal se llama Genji Hikaru. Desde que tengo memoria, todos me han comparado con ese personaje. Probablemente termine como él, solo —Hikaru suspiró. Otro silencio incómodo.

—No lo creo —Sonrió Suzuki—. ¿Sabes? cada improvisación de jazz en vivo es única e irrepetible, al igual que cada uno de nosotros. Incluso en una misma canción puedes escuchar mil diferentes versiones. Podrías ser una versión mejorada de ese Genji, ¿no lo crees? —Genji sonrió y Suzuki también.

Ya se habían terminado el helado para cuando Hikaru había decidido decirle la verdad a Suzuki.

—Bien, te lo diré. Mi padre es ese señor, y la señora es mi vecina Fujitsubo. Ellos creen que no me doy cuenta, pero sé que son amantes. Creen que soy estúpido.

Después de un momento de silencio, Suzuki habló.

—Tal vez ellos trataban de protegerte.

Hikaru estaba por responder enojado, pero ella puso su mano en la boca del joven y continuó hablando. Él sintió un hormigueo en el pecho que le fue difícil de identificar.

—Hace rato me dijiste que tus padres se casaron y la familia de tu papá estaba tan en desacuerdo que complicó el embarazo de tu madre y murió cuando tú naciste. ¿Es cierto?

—Creo que sí. Supongo que el dolor de mi papá se sintió culpable cuando ella murió y por eso no pudo cuidarme. Fujitsubo-san siempre fue mi refugio y el de mi papá.

—Ella no podía decirte que ama a tu papá porque no sabía cómo reaccionarías. Tu papá tampoco quería decirlo para que su familia no le hiciera nada. Tal vez cometió un error al no poder hablar contigo, pero creo que todavía quiere que lo perdones.

—¿Cómo puedes saberlo? ¿Cómo puedes estar segura? Tú apenas me conoces, no sabes nada —Contestó Hikaru con voz temblorosa.

—Lo que sí sé es que tu papá te quiere porque te llamó muy cariñosamente y eso no se actúa. Si él te visita de vez en cuando o trata de saber cómo estas, es obvio que te quiere demasiado como para dejarte ir.

Hikaru empezó a llorar, apretó sus puños y llevó su mirada al suelo. Suzuki se acercó y lo abrazo como pudo. Le pasó un pañuelo desechable.

—Ve con ellos. Está bien que te quejes y que descargues todo lo que has cargado en este tiempo. No te preocupes, todo va a estar bien —Hikaru no aceptó el pañuelo, se levantó y fue hacia la dirección donde estaba su padre.


Acintlali Vázquez Minor es parte del taller de Narrativa del Manga que Eve Gil imparte en Skribalia.

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