El 2016 nos deja con grandes pérdidas en la literatura

Este año fue un año de pérdidas para la literatura, algunos de los personajes del ámbito literario que fallecieron el 2016 son; el italiano Umberto Eco, la estadounidense Harper Lee, el escritor y guionista argentino Dalmiro Sáenz, y casi a finales de año; Alberto Laiseca y Andrés Rivera.

En México; Luis González de Alba, Guillermo Amperio, René Avilés Fabila y Rafael Tovar y de Teresa.

A principios de año nos deja un gran legado Umberto Eco, nunca nos dejará de sorprender con sus escritos apasionados a la semiología, se asumía como un filósofo que escribía novelas, que su literatura abarca varios ámbitos y temáticas diversas, hasta la teoría literaria. Se despide de nosotros con su última obra “Número cero”, donde hace crítica al periodismo actual, la mentira y la manipulación de la historia.

Genio, siempre te recordaremos, imposible no leer su obra clásica  “El nombre de la rosa” y después darle otra visión mediante el cine.

El mismo día de la muerte de Eco falleció la escritora estadounidense Nelle Harper Lee, ganadora del premio Pulitzer por la novela “To Kill a Mockingbird” (“Matar a un ruiseñor”). El cual se convirtió  en un clásico de la literatura moderna estadounidense, inspirada en las observaciones de la autora sobre su familia y sus vecinos.

Argentina está de luto, hasta el día de hoy.  El escritor y guionista Dalmiro Sáenz, falleció el 11 de septiembre a los 90 años, dejando como legado una prolífica producción literaria marcada por la mordacidad y el absurdo en la que sobresalen obras como “Setenta veces siete”, “La patria equivocada” o “Yo también fui un espermatozoide”.

Gran escritor que nunca bajo la voz, encontramos  algunas de sus películas como “Las boludas” o “Nadie oyó gritar a Cecilio Fuentes”, donde sus declaraciones polémicas en torno al sexo y la religión.

Y a punto de concluir este año, murieron dos de sus escritores más destacados de Argentina, Alberto Laiseca y Andrés Rivera.

Laiseca nunca nos dejará de deslumbrar con su voz cavernosa, con la cuál leía obras de cuentos de terror, un ejemplo “Su turno para morir, El jardín de las máquinas parlantes, La mujer en la muralla, Poemas chinos”, entre otros; también fue parte del mundo del cine.

Tenía un vocabulario muy rico, tenían que ser muy cuidadosos y revisar que algunas palabras no fueran errores sino construcciones de su universo. Siempre impulsó a escritores de closet y en pañales para seguir sus sueños y vocación.

Su único libro de ensayo se llamó “Por favor ¡plágienme!” y es una genial defensa del plagio como método creativo. Es difícil explicar a un escritor a quienes no lo leyeron.

Andrés Rivera, una voz implacable de la literatura argentina. Miembro en numerosas oportunidades del jurado de honor del Premio Clarín de Novela, Rivera era sin duda un realista con un agudo sentido histórico y una fuerte noción del ritmo narrativo.

Recibió muchos premios y nunca mezquinó sentar posición ante una causa que le pareciera justa, caracterizados por ser un buen periodista, y maestro de periodistas.

En México también hubo grandes pérdidas con los fallecimientos de los escritores Ignacio Padilla, y Guillermo Samperio, así como el del titular de la Secretaría de Cultura del gobierno federal, Rafael Tovar y de Teresa, quien a lo largo de su trayectoria publicó diversos libros e investigaciones.

René Avilés Fabila, según informó el secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa (que hace un par de semanas también de despide de nosotros) mostró en su cuenta de Twitter el pesar del gobierno y propio por el deceso del autor de 75 años de edad.

Avilés fue jefe de información del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de México 1968, director de difusión cultural de la UNAM, subdirector de Relaciones Públicas del Fondo de Cultura Económica y director del centro de escritores “Juan José Arreola” de la casa Lamm, entre otras funciones.

Guillermo Samperio su obra, sobre todo en el género de cuento, su sentido del humor y sus talleres literarios, marcaron el camino de muchos escritores y lectores en lengua hispana.

Exploró la novela, la poesía, el ensayo y la literatura infantil y juvenil. Entre su legado figuran al rededor de 50 libros; tales como Lenin en el futbol, La Gioconda en bicicleta, La mujer de la gabardina roja y otras mujeres y Te acuerdas, y Julia.

Fue ganador del Premio Instituto Cervantes de París, dentro del concurso de cuento Juan Rulfo 2000. Fue también guionista y productor de los programas La literatura hoy de Radio Educación y Noticiero cultural del INBA. Su pasión por la palabra quedará siempre marcada.

No cabe duda que dejaron un gran legado a la sociedad.

Descansen paz.

Fuentes: La Jornada / La Capital / Big Bang News 

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